Pasión por las velocidades

 

Pasion por las velocidades,La pasión por el automovilismo concentra una gran popularidad a nivel mundial. Quizá comparable a deportes o espectáculos de alcance masivo, como el fútbol o el cine, posee una cifra muy elevada de seguidores y genera una enorme cantidad de dinero.

La adrenalina y vertiginosidad que instalan las carreras moviliza un negocio multimillonario que incluye a grandes empresas, patrocinantes y fabricantes de diversa índole.

La principal competencia es la Formula 1, sobre todo en Europa, que registra la mayor facturación en el mundo, al tener sólo como marca un valor que se aproxima a los 7,6 millones de euros, según el Business Book.

La recaudación se ajusta de lo que la Fórmula 1 recibe de la tarifa de los circuitos, derechos de televisión, anunciantes y público.

Los principales equipos, ya sea Ferrari, Renault o Mercedes, tienen un presupuesto elevadísimo que está en función de perfeccionar hasta los detalles más minuciosos y pormenorizados, con el desarrollo de las más modernas tecnologías actuales.

Cifras y estadísticas

Las audiencias presenciales y televisivas son decididamente claves a la hora de resaltar el impacto que genera el automovilismo en el mundo.

Se calcula que la audiencia está por encima de los 450 millones a nivel mundial, una cifra millonaria que expresa un interés global y universal.

Semejante concurrencia y participación desde el público impone una expectativa que se renueva año tras año, con un despliegue publicitario y de difusión patrocinado por las grandes marcas y empresas.

Algunos datos de la Fórmula 1 no dejan de causar sorpresa: Bernie Ecclestone, quien fuera el gestor, presidente y máximo ejecutivo de la Fórmula 1 hasta Enero del 2014, supo facturar más de mil millones de euros por año, según el Business Book.

Ingresos millonarios

Dentro de los pilotos, el asturiano Fernando Alonso (Ferrari) y el británico Lewis Hamilton (Mercedes) son los que acumulan más ganancias en 2013, obteniendo unos ingresos estimados de 20 millones anuales, según el mismo Business Book.

Así, la Fórmula 1 entra en el lote selecto de espectáculos donde se combina el glamour y la popularidad, ya que se entrecruzan el negocio millonario y un masivo poder de convocatoria.

La pasión por las velocidades no se detiene. Envuelta en un mercado irrefrenable, donde la adrenalina y el vértigo cotizan cada vez más, la audiencia se mantiene expectante.

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