La historia de Jochen Rindt, el primer piloto que se murió compitiendo en la F1

 

La historia de Jochen Rindt, el primer piloto que se murió compitiendo en la F1

Jochen Rindt fue el primer piloto de la historia de la F1 en fallecer en un accidente durante una competencia, ocurrido en 1970 en el Gran Premio de Italia, en Monza.

En ese mismo año había logrado su primer título en el campeonato mundial de pilotos, junto a Lotus. La historia fatídica de un gran piloto que tuvo un desenlace trágico y siniestro.

Un talentoso al volante

Jochen Rindt fue un verdadero talentoso, un hábil conductor de carreras con una gran capacidad técnica y una destreza muy interesante.

Nacido en Alemania pero criado en Austria, manejó con licencia austriaca e inició su carrera automovilística en dicho país, donde se formó y pudo desplegar sus condiciones innatas en el mundo de los autos.

Debutó en la Fórmula 1 en 1964 con Brabham, un equipo con la particularidad de ser fundado por su propio piloto, Jack Brabham. Su debut fue en el Gran Premio de Austria, justo en el país que lo crió y lo albergó durante toda su infancia.

Luego, en 1965 se pasó a Cooper y, sin mucho éxito en la escudería, nuevamente volvió a Brabham con la intención de ganar un título. Tras un breve paso por el equipo de su debut, Lotus se interesó en su evolución como piloto y fue así que pasó a esta importante escudería, con la que obtuvo su primer y único título, en 1970.

El título de 1970 lo alcanzó con un extraordinario desempeño, con un nivel muy destacado y una capacidad técnica excepcional. A los 28 años, se perfilaba como uno de los grandes pilotos del momento y tenía un futuro enorme para seguir cosechando logros y éxitos en la máxima categoría automovilística del mundo.

El fatídico accidente

Pero el 5 de septiembre de ese mismo 1970 que lo había visto campeón y en la cima del éxito, lo condujo a la muerte de forma repentina e inesperada, mientras competía en el Gran Premio de Italia, en Monza, cuando sufrió un accidente trágico que derivó en su fallecimiento. Fue el primer piloto en morir en una competición tan prestigiosa, tras colisionar de un modo complejo y lamentable, ante los ojos de los espectadores y de sus rivales.

Este triste suceso dejó en evidencia las fallas de los controles de seguridad y los grandes peligros a los que se sometían los pilotos, con organizadores que priorizaban el negocio multimillonario de las carreras por sobre la integridad física de los conductores.

Fue el primer hecho trágico que enlutó el automovilismo y el mundo del deporte en general, con una repercusión masiva en el mundo.

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